Con paso firme y mirada clara,
Àlex avanza, el alma no se detiene.
A pesar de obstáculos y voces que dudan,
él sonríe y el camino estructura.
La parálisis no frena su coraje,
ni el silencio apaga su voz.
Con cada reto, con cada viaje,
demuestra que el límite es solo breve.
Corre, pedalea, sueña y lucha,
con fuerza, esperanza y voluntad.
Su ejemplo, una luz que ilumina,
un faro que guía en la oscuridad de la realidad.
Que nadie te diga qué puedes o no hacer,
que ninguna barrera te haga retroceder.
Como Àlex nos enseña a creer,
el límite te lo pones tú,
y nadie más tiene que mandar.

