Titulars

Una noche de miedo 

En esta época se respira un aire especial. Las calles se llenan de hojas secas, los días se acortan y empieza a oler a castañas asadas. Es tiempo de abrigarse un poco más… y también de celebrar. 

Cada 31 de octubre celebramos Halloween, una tradición que poco a poco se ha ido extendiendo en nuestras casas y que convive cada año con la Castanyada

Aunque son muy distintas, ambas tienen algo en común: nos invitan a reunirnos, a compartir dulces y a disfrutar de la compañía.

La Castanyada: tradición y calidez

La Castanyada es una fiesta popular catalana que se celebra la noche del 31 de octubre, coincidiendo con el Día de Todos los Santos. Es una tradición que viene de antiguo, cuando las familias se reunían para recordar a los que ya no estaban.

Se comen castañas, panellets y boniatos, acompañados de un vaso de moscatel o una bebida caliente. Las protagonistas son las castañeras, mujeres vestidas con delantal y pañuelo en la cabeza que asan las castañas en la calle, llenando el aire de ese olor tan muestro.

Es una fiesta sencilla, sin disfraces ni sustos, pero llena de cariño. Nos recuerda la importancia de las cosas pequeñas: sentarse juntos, charlar, y disfrutar del calor del hogar cuando afuera empieza el frío.

Halloween: diversión y misterio

Halloween, que viene de países anglosajones, también se celebra cada vez más aquí. Niños y niñas se disfrazan de fantasmas, brujas o vampiros y van de casa en casa diciendo “¡truco o trato!”. En las escuelas y en las calles hay decoraciones con calabazas, telarañas y luces naranjas.

Aunque es una fiesta más moderna y divertida, también tiene un origen antiguo: el Samhain, una celebración celta que marcaba el final del verano y el inicio del invierno.

Hoy en día, Halloween es sobre todo una excusa para reír, crear disfraces, decorar y pasar un buen rato con amigos o familia.

Halloween y la Castañada son dos maneras diferentes de vivir el mismo momento del año. Una viene con risas, disfraces y calabazas; la otra, con fuego, castañas y recuerdos.

Quizás lo más bonito sea poder disfrutar de ambas: por la tarde comer panellets con la familia, y por la noche ponerse un disfraz divertido. Al fin y al cabo, octubre nos trae algo que todas las fiestas comparten: la alegría de estar juntos y juntas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *