El pasado viernes 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, asistí a un evento sobre la pobreza y las dificultades que viven muchas familias en la crianza de sus hijos e hijas. El acto, organizado por la Taula del Tercer Sector, puso sobre la mesa los problemas sociales relacionados con la discapacidad, la familia y la pobreza, y contó con diversas voces expertas y testimonios directos.
Yo participé en la tercera mesa, junto con mi compañero Artur Fernández, del Servicio de Inclusión Escolar de la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD). Tuve la oportunidad de compartir mi experiencia sobre las carencias del sistema actual y cómo estas afectan directamente a familias con necesidades específicas.
También asistió al acto la consejera de Derechos Sociales de la Generalitat de Catalunya, Mònica Martínez Bravo, a quien se trasladaron directamente demandas y propuestas para mejorar las políticas sociales en este ámbito.
Durante el acto se dieron a conocer algunos datos realmente impactantes, como que el 80% de las familias con derecho a ayudas para la crianza en Catalunya no las reciben. Este dato evidencia un sistema ineficiente y lleno de barreras administrativas que a menudo deja atrás a las personas que más apoyo necesitamos.
En mi caso, intervine para hablar de los problemas en la inclusión que encontramos las personas en situación de discapacidad intelectual, destacando que “falta mucho apoyo, hay demasiado paternalismo, prejuicios y poca empatía”. La inclusión real todavía es una asignatura pendiente, y a menudo se confunde con una integración superficial que no garantiza los derechos ni la dignidad de todos.
Estos actos son importantes para visibilizar ante la sociedad los problemas reales con los que nos encontramos muchas personas en situación de discapacidad o de pobreza. Es imprescindible que la administración escuche nuestras voces y que se impulsen políticas valientes, con recursos suficientes, para garantizar una crianza digna e igualitaria para todas las familias.

