¿Te imaginas pasar un día entero sin mirar el móvil? Sin mensajes, sin vídeos, sin redes sociales… En la película Sin cobertura, estrenada recientemente este verano, una familia entera se ve obligada a hacerlo, ¡aunque no por decisión propia!
La historia empieza con Rita, una niña que se queja de que su familia ya no le hace caso porque todos están pendientes del móvil. Cansada de hablarle a personas con la mirada en la pantalla, pide un deseo muy claro: “¡Que desaparezcan los móviles!”. Y, como en todo buen cuento moderno, su deseo se cumple de la forma más inesperada: una niebla mágica los transporta a la Edad Media.

Sin internet, sin GPS y sin redes, la familia tendrá que aprender a comunicarse de otra manera. Tendrán que escucharse, trabajar juntos y confiar más unos en otros. Lo que empieza como una locura termina siendo una lección divertida sobre lo que realmente importa.
Una historia que da para pensar
Entre risas y aventuras, la película —dirigida por Mar Olid y protagonizada por Alexandra Jiménez y Ernesto Sevilla— nos recuerda algo que todos necesitamos oír: que a veces hay que apagar las pantallas para encender las conversaciones.
Vivimos tan conectados que olvidamos mirar a quien tenemos al lado. Sin cobertura lo cuenta con humor, pero con mucha verdad. Porque estar “sin conexión” no tiene por qué ser un castigo… puede ser un regalo.
Cuando termina la película, una se queda pensando que quizás no hace falta una niebla mágica para desconectarse un poco. Tal vez basta con dejar el móvil a un lado y mirar a quien tenemos enfrente. Porque, a veces, la mejor cobertura no está en el móvil, sino en los abrazos y en las risas compartidas con las personas que queremos y nos quieren.

