Bajo columnas que se alzan como bosques,
descansa el sueño de un hombre fiel.
Piedra y luz se funden en plegaria,
la tierra guarda a su maestro inmortal.
La cripta acoge silencio y memoria,
cuna de un arte que nunca morirá.
Gaudí duerme bajo bóvedas sagradas,
y el templo canta aquello que él soñó.
Allí, el panteón no es solo sepulcro,
es semilla de fe y de belleza eternas.
Cada ladrillo, cada forma infinita,
es un recuerdo vivo que aún habla.


