Te quiero, mi amor,
porque el cielo me ha bajado
y los mismos ángeles me han llamado.
Te amo, mi príncipe,
eres el sol de mi día a día.
Eres el amor de mi vida,
mi hombre y señor.
Te deseo,
y no te aparto nunca de mi mente.
Tus bellos ojos
aún los tengo en mi cabeza.
Te quiero, mi amor,
el fuego de mi corazón me está quemando
y me estoy muriendo poco a poco,
cayéndome en un dulce sueño.
No anhelo ser tu Bella Durmiente,
pero sí que te estoy esperando.
Eres el aristócrata de mis deseos,
el rey de mi piel dorada.
Sigo queriéndote, y cada vez más.
Y los cuatro elementos lo saben,
he visto tu rostro en cada uno de ellos.
Has sido la llama
que me ha corrompido en mi silencio.
Te amo.

