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Aspectos positivos y negativos de las obras del Camp Nou

Casi no hay nada positivo en las obras del Camp Nou. No han parado de retrasarse y ha habido enfrentamientos. Aemás, los gastos y los sobrecostes no nos permiten fichar nuevos jugadores, ni entrenadores, ni jugar como es debido, ni llevarnos bien con los vecinos y el Ayuntamiento.

Estamos en el punto de mira del fair play financiero. El presidente de LaLiga dice que tenemos un problema de dinero, un problema de fair play. El presidente de la UEFA nos ha puesto una multa por no cumplir este fair play financiero.

Referéndum, contratos y corrupción

Las obras deberían haberse hecho después del referéndum. Un referéndum que se hizo hace 11 años. Un referéndum que iniciaron Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu. En aquel referéndum se convocó a todos los socios y socias para preguntar si queríamos remodelar el Camp Nou o no. La mayoría de los socios que votamos en aquel momento, entre ellos yo mismo, dijimos que sí, que queríamos remodelar el estadio.

Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu viajaron a Japón a buscar una empresa que hizo la maqueta de cómo quedaría el Camp Nou. Nikken Sekkei es la empresa que hizo la maqueta del estadio. Con los casos de corrupción de Sandro Rosell y el Bartogate y el Barçagate (casos de corrupción que perseguían a los opositores), las obras se fueron retrasando.

Los contratos larguísimos de los jugadores distrajeron aún más a Bartomeu e hicieron que las obras se retrasaran más. Es decir, el hecho de que las obras del Camp Nou vayan con retraso es principalmente por culpa de Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu y su corrupción.

Los problemas del laportismo

En las elecciones del Barça de 2021, el que ganó las elecciones fue Joan Laporta, a quien yo voté. Joan Laporta ya tenía el proyecto de remodelar el estadio con Norman Foster en el año 2003, hace más de 20 años, pero Sandro Rosell le tumbó el proyecto.

En 2021, una vez los socios conseguimos echar a Bartomeu, el nuevo ganador Joan Laporta contrató a la empresa constructora Limak. Mediante un sondeo, había otras empresas como Acciona y otras, pero tenía que ser Limak. A raíz de esto, los trabajadores de Limak se pelean entre ellos y los sindicatos se meten por medio. Los trabajadores de Limak no tienen licencia para vivir en Barcelona ni tampoco licencia laboral para hacer las obras, y los sindicatos se quejan de que no entienden que el club tenga prisa por tener el estadio hecho a costa de trabajadores precarios sin contratos laborales, y además, muchos están alojados en hoteles, borrachos.

El otro enfrentamiento con las promesas es que decían que el estadio estaría listo para el Gamper y no ha sido así. Vamos haciendo promesas que no se cumplen. Limak le dijo al señor Laporta que las obras estarían terminadas el 29 de noviembre de 2024 y todavía le falta la cubierta.

El dinero para hacer las obras viene de los bancos JP Morgan y Goldman Sachs. Laporta nos hizo un referéndum también para saber si nos parecía bien o no poner dinero de los socios para hacer el estadio con estos bancos, y dijimos que sí, si no, no podíamos tirar adelante.

Es cierto que todavía falta hormigonar el parking y poner la cubierta, pero ya han prometido de nuevo que estará terminado para la temporada 26-27.

Enfrentamiento con el Ayuntamiento y los vecinos

A la parte del estadio (1B) ya le ha dado el Ayuntamiento las licencias. Por lo tanto, el Barça podrá jugar LaLiga y la Champions a partir de ahora.

La Asociación de Vecinos del Barrio de Les Corts se queja del ruido de las obras.

Yo puedo entender que los vecinos tienen derecho a estar bien y poder dormir bien las noches, no faltaría más. Yo, en mi casa, también tengo vecinos, y lo primero que deseo es que se encuentren bien y que puedan dormir y descansar bien, por su salud. Es lo que decimos siempre, que la salud debe pasar por delante de todo; hasta aquí estoy de acuerdo. Me solidarizo con los vecinos que necesitan su propio descanso.

Pero yo, como socio que soy del Barça desde hace más de 40 años, necesito tener el estadio lo antes posible. Siempre he defendido que el estadio viejo del Camp Nou, con las goteras que tenía, los posibles apagones de luces y las pérdidas económicas que ha tenido el Barça, era necesario que se hicieran estas obras, molesten o no.

He visto en muchos artículos que hay muchas quejas de que en Barcelona todos los calles hay obras por todas partes.

El lado positivo

Tenemos que pensar siempre en el lado positivo, y el lado positivo es que, sea el año que sea, este estadio se acabará haciendo. La otra cosa positiva es que ya por fin podemos jugar LaLiga y la Champions en el nuevo Spotify Camp Nou. La cubierta y las otras cosas que faltan, como el parking nuevo, se irá haciendo poco a poco; que nadie nos cronometra.

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