Este pasado domingo, 3 de mayo, se celebró el Día de la Madre, una fecha que para muchos sirve de pretexto para convertir esa jornada en la más especial del año. Existen muchas maneras de festejar esta cita en el calendario.
Desde talleres creativos de cerámica, cocina o pintura, hasta planes acogedores en casa; aunque muchos prefieren salir a comer fuera o pasar el día de tiendas con ellas.
Una fiesta que invita al consumismo
En este día señalado por y para las madres, hay quienes se sienten arrastrados por el consumismo masivo para buscar el agrado de sus progenitoras, cuando el afecto debería ser algo gratuito.
El amor de una madre no se mide por el dinero que gastemos en ella. Lo que cuenta son los pequeños detalles: una foto que transmita un recuerdo, la compañía de los que estamos a su lado y, sobre todo, pasar tiempo con esa persona que nos hace la vida más fácil.
Una madre se merece eso y mucho más
A pesar de que el vínculo va mucho más allá de un simple día, es bueno usar la imaginación; por una madre somos capaces de mover montañas si fuese necesario.
Desde mi punto de vista, podríamos organizar jornadas culturales abiertas, excursiones o cursos de poesía para ellas.
Dicho esto, sintámonos orgullosos de nuestras madres y, a aquellos que por circunstancias de la vida ya no las tienen consigo, ayudémosles a que pasen este día de la mejor manera posible.


