Dentro de la vida misma podemos encontrar muchos caminos que nos guían hacia aquello que anhelamos alcanzar. Ya sea a través de los sueños o de esas melodías que nos transmiten una magia especial, la música tiene el poder de transportarnos a la nostalgia y a la melancolía de todo lo que sentimos.
Este camino en cuestión es el que nos llega a través de las notas musicales y de todas aquellas grandes voces del ayer, hoy y mañana que, mediante sus letras, nos hablan de amor e incluso de la amistad.
Canciones que abren corazones
Si hablamos de canciones de amor, sobresale una voz indiscutible y única: la del valenciano Nino Bravo. ¿Quién no se ha emocionado escuchando «Noelia»? Es imposible no enamorarse con «Te quiero, te quiero», «Un beso y una flor» o la fuerza de «Esa será mi casa».
También Sergio Dalma nos invita a soñar con «Bailar pegados», «Solo para ti» o «Esa chica es mía». En una línea más actual, Pablo Alborán nos pone los sentimientos a flor de piel cuando oímos «Solamente tú», «Te he echado de menos» o «¿Dónde está el amor?». Al igual que estos artistazos, podemos encontrar muchísimos más que han marcado nuestra vida.
Hablemos de amistad
En este punto, nos encontramos con otras tantas canciones que fomentan las relaciones sociales y nos ayudan a ampliar nuestros círculos de afecto.
Echando un vistazo atrás en el tiempo, encontramos a Roberto Carlos con «Amigo», que más que una canción, se convirtió en un auténtico himno. ¿Y quién no recuerda a Miguel Ríos y su «Himno a la alegría» o a Alejandro Sanz con «Amiga mía»? Incluso en la actualidad, Alborán y Maria Becerra nos traen ese ritmo fresco con su tema «Amigos».
Con la música en toda su expresión
El mundo de la música es inmenso. Como hemos visto, es inevitable que nos despierte todo tipo de emociones y sensaciones; lo más importante es dejarnos llevar por esos sentimientos que nos unen a los unos con los otros.
¿Quién no ha oído decir que «la música amansa a las fieras», que algo es «música celestial para los oídos» o que «quien canta, sus males espanta»?
A todo esto, yo me permitiría añadir que estas melodías no solo nos acompañan, sino que enriquecen profundamente nuestras almas.


