Esos bellos amaneceres estivales,
o esas mañanas de playa,
aquellas tardes de piscina y terrazas.
Ya tan solo nos quedará el recuerdo
de esos días vacacionales
con sus vivencias y experiencias compartidas.
Aquellos lugares de mar o montaña
que hemos disfrutado y visitado en familia, amistades o en pareja
y de los que siempre nos acordaremos en cada momento,
y en cada foto de las que han quedado plasmadas
para la posteridad.
Esas canciones pegadizas y al tiempo veraniegas,
las tendremos presente cada vez que las escuchemos,
en las discotecas o bien en nuestras radios.
De esta forma nos despedimos del verano y a su vez,
le damos la bienvenida al otoño,
a esos atardeceres de café en esa terraza,
mientras vemos caer esos mantos de hojas
cubriendo los parques.
Compartiendo ese intenso y caliente chocolate
frente a la lumbre de la chimenea
o delante de la estufa.
Contemplando desde nuestras ventanas
esas noches de lluvia,
acurrucados bajo esa manta de cachemir,
mientras pasan las horas
en nuestro hogar.
Y mientras nuestras mentes
se quedaron en aquel tiempo estival,
mientras disfrutamos de esas sobremesas
de películas o bien de lectura de libros
siempre se nos quedarán grabadas unas palabras:
adiós verano, bienvenido otoño.

