Son tres compañeros que van a la playa:
uno toma el sol,
el segundo pide un mojito
y el tercero un granizado en mitad de la arena.
Yo de vez en cuando paso por allí,
ya los llamo «el club del mojito».
Allí a la fresca,
con sus sillas plegables
y sus sombreros de paja.
Ahora un amigo me ha visto
y me quiere invitar a un helado,
con una silla más.
Y he dicho que sí.
¿Quién no querría apuntarse al Club del Mojito?
¡Venga!
¡Vamos por el helado!
¡Viva el verano!
¡Vivan los margaritas al sol!

