Hace poco tuve la oportunidad de hacer una excursión muy especial al Delta de l’Ebre, y lo mejor de todo es que la viví junto a mi hermana. Fue uno de esos días que se quedan en el recuerdo por lo bien que me hicieron sentir.
Fuimos con la empresa B-Travel, que organizó toda la salida. Desde el principio nos sentimos muy bien acogidas. La gente fue muy amable y cercana, y eso hizo que todo fuera más fácil y agradable.
El viaje nos llevó hasta Riumar, un lugar tranquilo junto al mar. Allí cogimos un barco para recorrer el río hasta su desembocadura.

Durante el paseo sentí mucha calma. El paisaje era muy bonito y había algo muy especial en ver cómo el río Ebro se une con el mar. Compartir ese momento con mi hermana lo hizo aún más bonito.
Compartir también es disfrutar
Después del paseo, comimos una paella todos juntos. Fue un momento sencillo, pero muy especial. No solo por lo buena que estaba la comida, sino por el ambiente y por poder seguir compartiendo el día.
A veces no hace falta nada más que eso: buena compañía y tiempo para disfrutar.
También tuvimos tiempo para pasear, respirar y disfrutar del entorno. El Delta de l’Ebre es uno de esos lugares que te invitan a ir más despacio, a mirar alrededor y a desconectar.
Me gustó poder vivir ese momento con mi hermana, sin prisas, con la calma que nos rodeaba. Y ver flamencos también fue una experiencia inolvidable y preciosa.
Para mí, fue un día muy bonito. Me llevo el paisaje, la tranquilidad y, sobre todo, el haberlo compartido con mi hermana.
Porque al final, los mejores recuerdos no son solo los lugares que visitas, sino las personas con las que los vives.
Sin duda, es una experiencia que recomiendo.
Vanesa Reinón escribe sobre cultura: el teatro, los viajes y el baile son sus pasiones. Es la más reciente incorporación a la redacción de Èxit21.


