Tras las vacaciones… otra vez la rutina

“Fue bonito mientras duro”, “todo lo bueno se acaba” o incluso “todo lo que empieza tiene un final”. Todas estas expresiones tienen un hilo conductor en común: el final de las vacaciones. 

Hay quienes piensan que la conclusión del tiempo vacacional se considera también el final del verano. Pero no es del todo cierto, puesto que el verano no acaba hasta el veinte y tres de septiembre.

Tras las vacaciones estivales, a muchos nos queda tan solo el recuerdo de aquellos lugares del que hemos hecho uso y disfrute durante las vacaciones.

De vuelta a la rutina

Seguramente a algunos les puede costar más o menos volver a adaptarse a los horarios habituales del día a día que  les lleva a volver a la monotonía de cada semana, o lo que es lo mismo: la vuelta a la rutina.

Hay quienes se ven superados por eso mismo, y no se acostumbran a sus quehaceres diarios. Eso es señal de que durante sus vacaciones no han sabido controlar sus propias limitaciones y han llevado hasta el extremo más de la cuenta.

 ¡Viene el síndrome post-vacacional! 

A esta circunstancia se la denomina el síndrome post-vacacional.  Más de uno lo padece muy a menudo.

Algunos de los síntomas más frecuentes son la depresión, además del malestar general, la ansiedad, la falta de concentración, el descenso del rendimiento y los cambios de humor.

Así pues los que hayan disfrutado de sus vacaciones eso que se llevan, pero ahora toca volver a la obligaciones y el deber de contribuir al mundo laboral que tanto nos beneficia económicamente y que permite que disfrutemos de nuestro ocio con aquellas amistades que habíamos dejado de ver al inicio del tiempo estival. 

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