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LA ISLA DEL OCIO ASEGURADO

Si no fuera por la imagen que la acompaña, el titular podría hacer pensar que este artículo habla de Ibiza. Nada más lejos de la realidad, porque de lo que trata es de la Illa Diagonal, todo un símbolo de la Barcelona post-olímpica, de cuya inauguración se cumplen 25 años este 2 de diciembre.

LA ÚLTIMA “ISLA VIRGEN”

Delimitada por la avenida Diagonal y las calles Entença, Numancia, y Déu i Mata, hasta mediados de los 80, quedaba la última “isla virgen” (ocupada por vegetación y dos casas bajas) en una zona consolidada como el corazón financiero de Barcelona.

Fue el empresario Román Sanahuja quien, con el patrocinio de la desaparecida aseguradora suiza Winterthur, adquirió en 1986 la parcela para llevar a cabo un ambicioso proyecto. Se trataba de un equipamiento entonces insólito: un centro comercial dentro de la ciudad Condal.

Un rascacielos tumbado

En 1986, el empresario Román Sanahuja convocó un concurso de proyectos para dar forma a lo que hoy es la Illa Diagonal. De todas las propuestas presentadas, la escogida fue la que desarrollaron a cuatro manos los arquitectos Rafael Moneo, ganador del Premio Pritzker (los Nobel de la arquitectura), y Manuel de Solà-Morales, autor de la remodelación del muelle de la Madera.

El concepto de diseño (premiado por la asociación para el Fomento de las Artes y el Diseño en 1994), fue definido por el propio Moneo como un “rascacielos tumbado”, ya que el edificio se expande más en horizontal que en vertical. Es decir, tiene más de largo que de alto. La altura del inmueble es irregular, siendo más alto en los extremos que en la parte central.

El proyecto toma forma

En 1987, comenzaron los trabajos de aplanamiento del solar para proceder a la cimentación del recinto. Seis años después, el 2 de diciembre de 1993, se abría al público la Illa Diagonal.

El edificio ocupa un área de 35.000 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, dos sobre la superficie y otra de subterránea con un paso que comunica la Diagonal y la calle Déu i Mata. O lo que es lo mismo: comunica los distritos de Sarrià-Sant Gervasi y Les Corts.

De todo, menos salas de cien

El interior de la Illa Diagonal acoge una amplia oferta comercial (incluyendo megatiendas como Decathlon, Fnac o Primark) y de restauración. Si hay algo que no tenga la Isla es salas de cine. Sin embargo, pero no se necesitan, dado que muy cercano se encuentra el multicines Cinesa Diagonal, junto al parque Piscinas y Deportes.

Un negocio en expansión

En 2006, la Illa Diagonal creció en 4.000 metros cuadrados con la apertura de 17 nuevas tiendas y un hotel de 308 habitaciones. Esta ampliación propicia el acceso al recinto lúdico por la calle Dios y Mata, cerrando así el último trozo de parcela que quedaba por cubrir.

Cambio de titularidad

Cuando la Illa Diagonal fue inaugurada, en la parte superior (en la esquina Diagonal con Numancia), lucía el rótulo luminoso con el logotipo de Winterthur seguros, hasta que la multinacional suiza fue absorbida por AXA en 1997. Esto implicaba la consiguiente sustitución en la rotulación por el de la compañía sucesora. Tras ser retirado el emblema lumínico de AXA, la fachada del centro comercial estuvo un tiempo “desnuda”. Sin embargo, desde 2012 hay instalado el logotipo luminoso de It Now. Se trata del fruto de una alianza entre la Sociedad de Servicios Informáticos de La Caixa (actualmente CaixaBank) y el gigante informático IBM.

Seña de identidad

El rasgo más identificable de la Illa Diagonal es su logotipo, consistente en un rectángulo negro con un círculo naranja en el centro, atravesado (apropiadamente) para una franja diagonal blanca. Este concepto corporativo propició el eslogan “El centro eres tú”.

En la isla Diagonal, además de los escaparates de las tiendas, se pueden contemplar las exposiciones temporales que se organizan en el vestíbulo central. Las muestras acogen desde arte contemporáneo hasta los coches clásicos participantes en el Rally • le Barcelona-Sitges.

Pionero de un modelo lúdico

L’Illa Diagonal abrió el camino de los centros comerciales urbanos, el cual seguirían otros equipamientos lúdicos como Maremagnum, Diagonal Mar, Glòries o La Maquinista. A diferencia de su precursor, están dotados de multicines.

Los Juegos Olímpicos de Barcelona ha dejado un legado, no sólo a nivel deportivo, sino también de equipamientos. La prueba más evidente es un espacio donde los barceloneses podemos disfrutar para comprar, comer y distraernos. Y todo, gracias a la desaparecida Winterthur, que hizo posible la “isla del ocio asegurado”.

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